Energía inagotable y limpia 


Utilizar el mar como fuente de energía no contaminante no es una idea reciente. Los primeros sistemas empezaron a desarrollarse a raíz de la crisis del petróleo, durante los años 70 del siglo pasado, patrocinados por gobiernos como los de Japón y Reino Unido. Sin embargo, las limitaciones tecnológicas y los costes congelaron este tipo de proyectos hasta los años 90. 
Las mareas y las olas son las dos principales fuentes de energía ofrecidas por el mar. En la actualidad, existen una docena de métodos que obtienen electricidad del movimiento del oleaje. Se dividen en dos tipos, los que aprovechan el movimiento horizontal de las ondas y los que, como en el caso del proyecto de la localidad cántabra de Santoña, se basan en sus oscilaciones verticales. 

A pesar de llamarse "Tierra", nuestro planeta está cubierto por un 75 por ciento de agua. Las mareas están causadas por el juego de atracciones gravitacionales entre la Tierra, la Luna y el Sol, mientras que las olas se originan por la fuerza del viento. Para extraer energía del mar existen diferentes procedimientos. Además de la energía de las olas y de las mareas, que son las principales, también se puede aprovechar la energía térmica oceánica y la energía de las corrientes, que cuentan con desarrollos tecnológicos para su aprovechamiento en diferentes grados de madurez.

Turbinas 


Los primeros funcionan sobre el mismo principio de las centrales hidráulicas. Canalizan las olas mediante estructuras de tuberías, que conducen el agua hasta un depósito situado en tierra, desde el que se alimenta un sistema de turbinas que genera la fuerza eléctrica. 
Las centrales maremotrices también funcionan como un embalse tradicional de río. En este caso, el depósito se llena mientras sube la marea. El agua marina se retiene mediante compuertas hasta la bajamar, para ser liberada después a través de una red de conductos estrechos, que aumentan la presión, hasta las turbinas que generan la electricidad. La altura de este tipo de instalaciones es menor que la de las presas de río, por lo que se compensa con un mayor desarrollo en la anchura del dique que permite un número mayor de generadores. 



Pelamis

La base física de este  proyecto lleva en marcha meses, y está construida por la empresa Ocean Power Delivery Ltd. Su nombre es Pelamis. Dicho mal y pronto, se trata de una enorme serpiente de metal de 140 metros de largo que flota en el mar y, al recibir las olas, se ondula como una cuerda y genera energía eléctrica mediante el movimiento de sus articulaciones.
Este sinuoso pez se adapta a la corriente y cambia su modo de nadar a partir de sensores en su piel, que envían la información a una estructura neuronal especializada que se encuentra en su médula espinal. A su vez, ésta envía órdenes a los músculos para que cambien la forma en la que el pez reacciona a la corriente de agua.
Los científicos han elaborado un programa de ordenador para controlar la rigidez de las articulaciones de Pelamis: el programa es una simulación del comportamiento neuronal de las lampreas. Además, este programa utiliza algoritmos genéticos para generar nuevos comportamientos. Básicamente, el programa crea copias de sí mismo muy parecidas al original y generadas aleatoriamente, “mutaciones” de sí mismo. Entonces, compara los resultados de estas copias con la versión anterior y se queda con las copias más eficaces. Una vez hecho esto, vuelve a empezar al proceso - cambia las copias por otras parecidas, etc. De esta manera el programa evoluciona hasta alcanzar una eficiencia superior a la original, sin intervención humana en el proceso. Éste es uno de los ejemplos que demuestran hasta qué punto los algoritmos genéticos están finalmente siendo aceptados por la industria en general.
En cualquier caso, la empresa que fabrica Pelamis no va a incluir aún este programa en su máquina - según ellos, sus propios ingenieros están estudiando otras posibilidades para aumentar el rendimiento. De cualquier manera, la máquina ya me parece impresionante: cada una genera 750 kw de energía, y ya hay tres funcionando en la costa portuguesa. Dentro de poco van a ponerse en funcionamiento cuatro más en Orkney, Escocia, que van a producir un total de 3 Mw.

 

Los pelamis están formados por 4 cuerpos articulados por 3 bisagras en las cuales están alojadas unas bombas hidráulicas. Cuando una ola pasa por el pelamis el vaivén al que queda sometido provoca que las bisagras se doblen y que las bombas hidráulicas entren en acción enviando un fluido a alta presión hasta el generador hidráulico que produce energía eléctrica. Cada pelamis es capaz de generar una energía de 750 kw que se hace llegar a tierra a través de unos cables submarinos.

 



 


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